El préstamo

En un poblado al oeste del país vivía Robert, un niño muy servicial y trabajador junto a su madre. A pesar de su pequeña edad, realizaba tareas propias de un adulto.

Un fatídico día, su madre sufrió un accidente y quedó impedida de poder moverse durante bastante tiempo. Al no poder realizar las tareas de su granja, decidió confiar todos los ahorros a su hijo para que comprase un burro y así les ayudase con el trabajo.

Mientras iba paseando con el saquito de quince monedas, Robert iba pensando otras formas de ayudar a su madre. El burro le parecía innecesario. Desobedeció a su madre y decidió gastar el dinero en otras opciones. Si le doy estas tres monedas al curandero seguro que me ofrece algunas hierbas para curar a mi madre. Si compro alimentos de la ciudad, serán de mejor calidad, y mi madre se fortalecerá más rápido. Si llevo un arpa recién construida por el carpintero, mi madre podrá alegrar su humor… Así, fue gastando las quince monedas en pequeñas cantidades hasta agotar el saco.

De camino a casa, Robert iba cargado de utensilios y alimentos para ayudar a su madre, pero no había podido comprar el burro como ella le había pedido. Al llegar a casa, varios vecinos estaban en la puerta llorando. Su madre había fallecido.

El burro que su madre le había pedido era para él, para que pudiese seguir viviendo en la casa y pudiese trabajar la tierra con menos esfuerzo ahora que estaría solo. En cambio él, decidió gastarse todo en objetos y comida que nada le servirían ahora.

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